Hoy en día, la sostenibilidad en la comunicación alimentaria va más allá de la imagen de marca y la narración de historias. Cada vez se trata más de tomar decisiones concretas en el funcionamiento diario.
Al sustituir los soportes impresos por soluciones digitales de bajo consumo energético, como paneles de menú, pantallas LED, etiquetas de menú digital y papeles electrónicos, las organizaciones reducen de forma activa su consumo de papel, el transporte, las reimpresiones y los gastos generales operativos. No se trata de campañas, sino de intervenciones estructurales que tienen un impacto cada día.
La sostenibilidad ya no es algo que se comunica. Es algo que se integra de forma coherente en el flujo de trabajo.